miércoles, 28 de octubre de 2026

Redescriben el fósil de foca más completo de la Argentina y revelan su dieta de hace 10 millones de años Especialistas del CENPAT

 

Kawas benegasorum, foca extinta que habitó la costa de la Patagonia argentina hace entre 9 y 10 millones de años. Ilustración: Guilherme Gehr

Especialistas del CENPAT redescriben el fósil de foca más completo de la Argentina y revelan su dieta de hace 10 millones de años

Un equipo integrado por paleontólogos/as del IPGP y del CIAHN Atacama (Chile), realizó un análisis exhaustivo del esqueleto de Kawas benegasorum, una especie extinta encontrada en Península Valdés

Un grupo de especialistas del CENPAT, junto a una colega de Chile, redescribieron los restos de Kawas benegasorum, una foca extinta de la Formación Puerto Madryn (Mioceno Tardío), que representa el registro más completo de focas para la Argentina. 

Lo destacable de este ejemplar, es que fue hallado en la década del 90  en Punta San Román, Península Valdés, en un muy buen estado de preservación y con parte del contenido estomacal, lo que permite conocer de qué se alimentaban estos animales que habitaron la región hace unos 10 millones de años.

El trabajo fue realizado por Felipe Busker, Mónica Buono y José Cuitiño del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPGP-CONICET), Néstor García, del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET) y lideró el trabajo Ana Valenzuela-Toro, del Centro de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama (CIAHN Atacama).

Afloramientos de la Formación Puerto Madryn en el área de Punta Buenos Aires y San Román, en la provincia de Chubut, Argentina, donde se encontró el fósil de Kawas benegasorum. Fotografía: Mónica

Aunque esta especie ya había sido descrita en el año 2001, su anatomía y su contenido estomacal no habían sido estudiados en profundidad. 

Por eso, los especialistas realizaron una nueva descripción del esqueleto, analizaron sus dientes y el contenido estomacal encontrado.

“En Argentina, al día de hoy, solo hay tres registros de focas en todo el país y este es, por lejos, el más completo. 

Entonces, lo ponemos en valor haciendo una nueva descripción completa y detallada del mejor material de foca que hay en el país, y no solo haciendo un reanálisis de su posición filogenética, sino también realizando una descripción anatómica minuciosa, incluyendo información inédita sobre la dentición, con figuras detalladas y un análisis exhaustivo del contenido estomacal”, explica Busker.

Restos óseos de peces preservados en la región abdominal de Kawas benegasorum, correspondientes a su contenido estomacal fosilizado. Fotografía: Dario Podesta.

En el estudio del contenido estomacal, los/as investigadores/as identificaron y analizaron los restos de peces preservados junto al esqueleto de la foca para reconstruir su dieta y obtener información sobre sus hábitos de alimentación. 

Según lo descrito, este ejemplar se alimentaba de peces como lenguados, merluzas y peces escorpión. 

Esto revela que Kawas benegasorum era un predador piscívoro oportunista: 

“Es importante detallar que el contenido estomacal son fragmentos de huesos semidigeridos y con una destrucción química y física, por lo tanto determinar de qué especie se trata se vuelve complejo. 

Entonces los especímenes se llegan a determinar hasta niveles taxonómicos altos, por ejemplo a nivel familia. 

La información que nos aportó es que hay restos de peces tanto costeros como de aguas más profundas, y que el tipo de dieta que se vio en Kawas es muy similar a la de los lobos marinos sudamericanos y de los machos de la focas elefantes modernos que habitan esta zona, por lo que estamos viendo una convergencia en el tipo de dieta que elegían estos pinnípedos en esta zona de Sudamérica”, agrega Busker.

En cuanto a su fisonomía, los paleontólogos lograron establecer que Kawas benegasorum tenía una longitud corporal estimada de entre 1,9 y 2,2 metros. 

Al mismo tiempo, el estudio de la dentadura y del esqueleto mostró rasgos compartidos por los dos principales grupos de focas: Phocinae (solo distribuidas en el hemisferio norte) y Monachinae (presentes principalmente en el hemisferio sur en la actualidad). 

Restos óseos de peces preservados en la región abdominal de Kawas benegasorum, correspondientes a su contenido estomacal fosilizado. Fotografía: Dario Podesta.

Esto significa que algunos fósiles, como Kawas benegasorum, tienen una combinación de caracteres de distintos grupos y es difícil ubicarlos en un árbol filogenético, dado que distintos tipos de análisis resuelven diferentes posiciones. 

Sumado a la falta de partes del esqueleto claves para realizar análisis filogenéticos (por ejemplo, el cráneo), resulta difícil resolver las relaciones de parentesco de Kawas con exactitud. 

“Creemos que la importancia de Kawas radica en su antigüedad y en el lugar donde fue hallado, dado que se conocen muy pocos restos de focas en Patagonia, además de su preservación excepcional, que incluye restos de  contenido estomacal. 

La información recabada en este estudio permite comparar los hábitos alimentarios de los animales que habitaron la región hace aproximadamente 10 millones de años con los de sus grupos emparentados actuales. 

De esta manera, es posible conocer mejor la evolución de sus dietas y comprender los cambios en sus estrategias de alimentación a lo largo del tiempo. 

Hoy en día, casi no hay fósiles de focas en Chubut, y el hallazgo de una foca es relevante para explicar la historia evolutiva del grupo y su historia en América del Sur”, finaliza el paleontólogo del CENPAT.

El trabajo completo puede consultarse AQUI

CENPAT

inngeniar


Bancos naturales de vieiras Científicos del CONICET avanzan en estrategias para restaurarlos en Chubut

 

 Monitoreo bancos sembrados en 2025. Foto: gentileza investigadores.

Científicos del CONICET avanzan en estrategias para restaurar los bancos naturales de vieiras en Chubut

Tras exitosos ensayos experimentales con redes de captación de semillas, el proyecto apunta a escalar la iniciativa en condiciones reales de pesca. 

De esta forma se espera fortalecer la pesca artesanal y promover el aprovechamiento sustentable de un recurso de interés comercial para la zona.

La vieira Tehuelche (Aequipecten tehuelchus) es una especie emblemática para la marisquería artesanal del golfo San José, al norte de Chubut, donde la extracción se realiza de forma manual mediante buceo hasta los 25 metros de profundidad. 

Las vieiras se agrupan naturalmente en bancos, donde pueden alcanzar altas densidades que son aprovechadas por la actividad marisquera. 

La especie presenta ciclos naturales de abundancia y escasez, que, sumados a la presión pesquera, pueden prolongar la recuperación de los bancos durante varias temporadas. 

Ante esta situación, especialistas del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR, CONICET) realizaron las primeras experiencias de repoblamiento de esta especie en una iniciativa orientada a estudiar herramientas que permitan restaurar los bancos naturales. 

De este modo se espera fortalecer la pesca artesanal y promover un aprovechamiento sustentable de este recurso de interés comercial para la zona.

Semillas de vieira sembradas en 2025 cercanas a talla comercial. Foto: gentileza investigadores.

El proyecto es liderado por el becario posdoctoral del CONICET Leandro Getino Mamet y el investigador del Consejo Gaspar Soria, ambos del CESIMAR, con el apoyo de Matías Soutric, de la Secretaría de Pesca de Chubut, y Camila Martínez, alumna de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). 

Además, cuentan con el soporte de los buzos profesionales del Área de Náutica y Buceo del CENPAT.

Durante el verano de 2025 se inició la primera experiencia con la captación de semillas de vieira (jueveniles) mediante colectores artificiales, que luego fueron sembradas directamente en el fondo marino en un sitio dela costa sur del golfo. 

“Las vieiras son hermafroditas y cuando están maduras desovan directamente en el agua inducidas por cambios bruscos en la temperatura. 

El desove ocurre entre fines de diciembre y enero y da origen a larvas que nadan en la columna de agua durante un mes, buscando un lugar donde asentarse. 

En la naturaleza lo hacen sobre algas o conchillas, pero nosotros les proporcionamos un sustrato que les encanta: la red Netlon, un material donde las larvas se adhieren y comienzan a crecer como diminutas vieiras de apenas 2 o 3 milímetros. 

Las dejamos crecer durante algunos meses y luego son sembradas directamente en el fondo para que continúen su desarrollo en condiciones naturales”, explica Getino Mamet. 

El monitoreo de la semilla mostró que las vieiras de los bancos repoblados crecieron en forma similar a lo que ocurre naturalmente, y luego de un año y medio alcanzaron tallas cercanas al tamaño legal de captura (60 mm).

Semillas de vieira colectadas en 2026. Foto: gentileza investigadores

Estos primeros ensayos permitieron identificar algunos desafíos. 

Las ascidias, conocidas como “papas de mar”, colonizan los colectores y dificultan tanto su manipulación como la recuperación de las semillas. 

Durante 2026, esta problemática se abordó mediante experimentos de limpieza de colectores y, además, se estudió un nuevo diseño de colectores diferente a los tradicionales usados en 2025. 

“Las actividades de limpieza mediante buceo mostraron resultados prometedores, ya que ayudaron a reducir el efecto de la las papas de mar, disminuyendo el tiempo de laboreo para recuperación de las semillas, a la vez que aumenta la captación y el crecimiento de las semillas”, agrega el becario posdoctoral del CESIMAR. 

En línea con estos resultados, el nuevo diseño de colectores también mostró ser una alternativa interesante, ya que el rendimiento de la cantidad de semilla colectada se cuadruplicó, lo que amerita continuar estudiándolos para optimizar su utilización.

Recuperación de colectores. Foto: gentileza investigadores.

De acuerdo con los investigadores,aunque las experiencias fueron a escala experimental, demostraron la factibilidad técnica y biológica del repoblamiento como herramienta para la restauración de los bancos de vieira Tehuelche y al fortalecimiento de la pesca artesanal en la región. 

De esta manera, el siguiente paso de la investigación buscará escalar el proyecto mediante la instalación de un mayor número de colectores en el mar. 

Para lograrlo, el equipo del CONICET cuenta con el apoyo de la Fundación Williams que permitirá continuar el proyecto, en el que se planea trabajar a la par con los marisqueros locales, aprovechando sus embarcaciones, equipamiento y amplio conocimiento del medio marino para evaluar la efectividad del sistema en condiciones reales de trabajo.

Semillas de vieira colectadas en 2026. Foto: gentileza investigadores.

Por Santiago Giorgi – Área de Comunicación CONICET CENPAT

CONICET 

inngeniar


jueves, 16 de julio de 2026

Ecosistemas argentinos Elaboran el mapeo más exhaustivo realizado hasta ahora

  

 Lagunas pampeanas del norte. Créditos: Rodrigo Sinistro

Elaboran el mapeo más exhaustivo realizado hasta ahora de los ecosistemas argentinos

El proyecto involucró la firma de un convenio de Asistencia Técnica entre la Asociación Argentina de Ecología (AsAE) y el CONICET y la participación de 15 unidades ejecutoras del Consejo distribuidas en todo el país. 

El producto será útil para el conocimiento y la gestión de los ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres argentinos.

Más de 50 especialistas de 25 institutos y universidades nacionales (investigadores y técnicos), que involucró a 15 unidades ejecutoras del CONICET distribuidas en todo el país, trabajaron de manera coordinada para describir y caracterizar 12 ecosistemas marinos, 66 acuáticos continentales y 55 terrestres a lo largo y ancho de Argentina.

Ecosistemas terrestres (izq.) y ecosistemas acuáticos continentales loticos.

Se trata de un proyecto solicitado por la Dirección de Biodiversidad de la Subsecretaría de Ambiente, en su carácter de Secretaría Técnica de la Comisión Nacional Asesora para la Conservación y Utilización Sostenible de la Diversidad Biológica (CONADIBIO), en el marco de la elaboración del Séptimo Informe Nacional de Biodiversidad y financiado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El proyecto también involucró la firma de un convenio de Asistencia Técnica entre la Asociación Argentina de Ecología (AsAE) y el CONICET y la participación de 15 unidades ejecutoras del Consejo distribuidas en todo el país.

Ecosistemas terrestres (izq.) y ecosistemas acuáticos continentales loticos.

“El resultado es un documento de referencia que cuenta con información organizada en formato de fichas para cada ecosistema, así como material suplementario (planillas con datos geográficos y ambientales y un sistema de información geográfica SIG). 

Consideramos que el producto obtenido representa un avance significativo para el conocimiento y la gestión de los ecosistemas argentinos”, afirma Paulina Martinetto, una de las coordinadoras del trabajo e investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET – UNMDP).

El sistema de información geográfica SIG “es una herramienta digital que une mapas con datos, es decir, que integra información para una determinada ubicación geográfica. 

Por ejemplo, en este trabajo, el sistema de información geográfica permite tener para cada ecosistema información mapeada de variables ambientales, áreas protegidas y la información geográfica correspondiente”, explica la científica del CONICET.

Golfos norpatagónicos. Créditos: Martín Brogger

Mapeo y caracterización de ecosistemas argentinos

Más allá de la separación en los tres tipos de ecosistemas, la clasificación y descripción fue internamente lo más homogénea posible, y en el formato de una ficha para cada ecosistema. 

“Cada ficha incluye características geográficas (superficie total, posición geográfica y altitud o profundidad), ambientales (temperatura y precipitación para los terrestres y acuáticos continentales; temperatura superficial del mar y clorofila satelital para los marinos), de la flora y fauna, de conservación (áreas con algún grado de protección) y de uso y apropiación humanas (amenazas y servicios ecosistémicos)”, afirma el informe.

En la actualidad, este trabajo constituye el mapeo y la caracterización más completos y exhaustivos disponibles de los ecosistemas de la Argentina. 

Las iniciativas análogas disponibles estuvieron especialmente centradas en los ecosistemas terrestres. 

Todo el material elaborado fue diseñado para el uso por parte de gestores y cumple con la solicitud planteada por la CONADIBIO.

Antártico del Atlántico sudoccidental e islas adyacentes. Créditos: Germás García

Se mapearon y caracterizaron con información satelital y otras fuentes 12 ecosistemas marinos, que abarcan el 100 por ciento del territorio marino nacional. 

En el caso de los ecosistemas terrestres, los nuevos mapas fueron elaborados a partir de literatura reciente, un modelo digital de elevación, conocimiento de campo y fotointerpretación experta. 

En el caso de los acuáticos continentales, los 66 ecosistemas fueron establecidos en base a trabajos recientes y la experiencia de expertos que participaron del proyecto.

Cuenca de los lagos Buenos Aires y Pueyrredón. Créditos: Irina Izaguirre

El informe, titulado “Caracterización y mapeo de ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres de la Argentina”, detalla los principales servicios que brinda cada ecosistema. Por ejemplo, la albufera (laguna costera de agua salada) de Mar Chiquita, declarada Reserva Mundial de la Biosfera en 1996, brinda servicios de aprovisionamiento como la pesca artesanal, además de regulación hídrica y climática, y valores culturales vinculados a la educación. 

El ecosistema del caldenal aporta alimento para el ganado, además de regulación hídrica, control de la erosión, y cumple funciones de soporte como la formación de suelo.

Dentro de los ecosistemas marinos, la plataforma magallánica brinda pesca artesanal e industrial, contribuye al secuestro de carbono, el control de la erosión costera y ofrece servicios culturales como recreación, ecoturismo, investigación científica y educación. 

Finalmente, ecosistemas acuáticos continentales, como las cuencas de los ríos San Juan y Mendoza, suministran agua dulce, energía hidroeléctrica y cultivos, intervienen en la regulación hídrica y generan oportunidades de recreación y ecoturismo.

Espinillar. Créditos: Darién Prado

“Por primera vez, Argentina cuenta con una base integrada y estandarizada sobre sus ecosistemas, construida de manera colaborativa por más de 50 especialistas de todo el país. 

Este logro ofrece una herramienta estratégica para conservar la biodiversidad, planificar el territorio y evaluar impactos ambientales a la vez que tiene utilidad en el ámbito educativo ilustrando la diversidad de los ecosistemas en todo el territorio nacional”, indica Martinetto. 

Y concluye: “La experiencia de este trabajo demuestra la capacidad de la comunidad científica argentina para trabajar unida frente a grandes desafíos, y resalta el papel fundamental de las asociaciones científicas. 

En este caso, la AsAE tuvo un rol clave al reunir profesionales de distintas disciplinas y ecosistemas, enriqueciendo el proceso y garantizando un producto de alta calidad en tiempo récord”.

Pampa Deprimida. Créditos: Pedro Tognetti

Descargar el informe: 

Caracterización y mapeo de ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres de la Argentina


Referencia bibliográfica:

Oyarzabal, M.1, I. Izaguirre1, P. Martinetto1, L. Enrico1, M. L. Sánchez1, M. Valiñas1, E. Balseiro, O. Iribarne, M. Oesterheld, M. Acha, M. R. Aguiar, V. Alder, D. Alemany, L. Allende, F. Alvarez Dalinger, M. R. Aragón, I. Barberis, C. Bessa, F. Biganzoli, F. Botto, C. Brand, M. Cabido, S. Casco, D. Cataldo, A. Cuchietti, M. Devercelli, C. Feijoó, J. L. Fontana, M. Forastier, G. García, M. Gayol, M. V. Lencinas, E. J. León, R. E. Lorenzón, V. Lozano, B. Modenutti, L. Moraña, D. Moreira, I. O´Farrell, M. S. Porcel, C. S. Ramos, P. Rivadeneira, S. Roig, V. L. Romero, M. Salusso, M. Saraceno2, M. Saraceno3, L. Scenna, M. R. Schiaffino, E. Verón, y P. Villagra. 2025. Caracterización y mapeo de ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres de la Argentina. Informe final de la consultoría solicitada por el Programa de las Naciones para el Desarrollo (PNUD), la Dirección de Biodiversidad (SSA-MTAyD) y CONADIBIO. Asociación Argentina de Ecología. 456 páginas. MO, II, PM, LE, MLS y MV contribuyeron igualmente al trabajo, 2 https://orcid.org/0000-0002-5657-4420 , 3 https://orcid.org/0000-0001-5986-2674

CONICET

inngeniar


Ecosistemas argentinos Elaboran el mapeo más exhaustivo realizado hasta ahora

  

 Lagunas pampeanas del norte. Créditos: Rodrigo Sinistro

Elaboran el mapeo más exhaustivo realizado hasta ahora de los ecosistemas argentinos

El proyecto involucró la firma de un convenio de Asistencia Técnica entre la Asociación Argentina de Ecología (AsAE) y el CONICET y la participación de 15 unidades ejecutoras del Consejo distribuidas en todo el país. 

El producto será útil para el conocimiento y la gestión de los ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres argentinos.

Más de 50 especialistas de 25 institutos y universidades nacionales (investigadores y técnicos), que involucró a 15 unidades ejecutoras del CONICET distribuidas en todo el país, trabajaron de manera coordinada para describir y caracterizar 12 ecosistemas marinos, 66 acuáticos continentales y 55 terrestres a lo largo y ancho de Argentina.

Ecosistemas terrestres (izq.) y ecosistemas acuáticos continentales loticos.

Se trata de un proyecto solicitado por la Dirección de Biodiversidad de la Subsecretaría de Ambiente, en su carácter de Secretaría Técnica de la Comisión Nacional Asesora para la Conservación y Utilización Sostenible de la Diversidad Biológica (CONADIBIO), en el marco de la elaboración del Séptimo Informe Nacional de Biodiversidad y financiado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El proyecto también involucró la firma de un convenio de Asistencia Técnica entre la Asociación Argentina de Ecología (AsAE) y el CONICET y la participación de 15 unidades ejecutoras del Consejo distribuidas en todo el país.

Ecosistemas terrestres (izq.) y ecosistemas acuáticos continentales loticos.

“El resultado es un documento de referencia que cuenta con información organizada en formato de fichas para cada ecosistema, así como material suplementario (planillas con datos geográficos y ambientales y un sistema de información geográfica SIG). 

Consideramos que el producto obtenido representa un avance significativo para el conocimiento y la gestión de los ecosistemas argentinos”, afirma Paulina Martinetto, una de las coordinadoras del trabajo e investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET – UNMDP).

El sistema de información geográfica SIG “es una herramienta digital que une mapas con datos, es decir, que integra información para una determinada ubicación geográfica. 

Por ejemplo, en este trabajo, el sistema de información geográfica permite tener para cada ecosistema información mapeada de variables ambientales, áreas protegidas y la información geográfica correspondiente”, explica la científica del CONICET.

Golfos norpatagónicos. Créditos: Martín Brogger

Mapeo y caracterización de ecosistemas argentinos

Más allá de la separación en los tres tipos de ecosistemas, la clasificación y descripción fue internamente lo más homogénea posible, y en el formato de una ficha para cada ecosistema. 

“Cada ficha incluye características geográficas (superficie total, posición geográfica y altitud o profundidad), ambientales (temperatura y precipitación para los terrestres y acuáticos continentales; temperatura superficial del mar y clorofila satelital para los marinos), de la flora y fauna, de conservación (áreas con algún grado de protección) y de uso y apropiación humanas (amenazas y servicios ecosistémicos)”, afirma el informe.

En la actualidad, este trabajo constituye el mapeo y la caracterización más completos y exhaustivos disponibles de los ecosistemas de la Argentina. 

Las iniciativas análogas disponibles estuvieron especialmente centradas en los ecosistemas terrestres. 

Todo el material elaborado fue diseñado para el uso por parte de gestores y cumple con la solicitud planteada por la CONADIBIO.

Antártico del Atlántico sudoccidental e islas adyacentes. Créditos: Germás García

Se mapearon y caracterizaron con información satelital y otras fuentes 12 ecosistemas marinos, que abarcan el 100 por ciento del territorio marino nacional. 

En el caso de los ecosistemas terrestres, los nuevos mapas fueron elaborados a partir de literatura reciente, un modelo digital de elevación, conocimiento de campo y fotointerpretación experta. 

En el caso de los acuáticos continentales, los 66 ecosistemas fueron establecidos en base a trabajos recientes y la experiencia de expertos que participaron del proyecto.

Cuenca de los lagos Buenos Aires y Pueyrredón. Créditos: Irina Izaguirre

El informe, titulado “Caracterización y mapeo de ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres de la Argentina”, detalla los principales servicios que brinda cada ecosistema. Por ejemplo, la albufera (laguna costera de agua salada) de Mar Chiquita, declarada Reserva Mundial de la Biosfera en 1996, brinda servicios de aprovisionamiento como la pesca artesanal, además de regulación hídrica y climática, y valores culturales vinculados a la educación. 

El ecosistema del caldenal aporta alimento para el ganado, además de regulación hídrica, control de la erosión, y cumple funciones de soporte como la formación de suelo.

Dentro de los ecosistemas marinos, la plataforma magallánica brinda pesca artesanal e industrial, contribuye al secuestro de carbono, el control de la erosión costera y ofrece servicios culturales como recreación, ecoturismo, investigación científica y educación. 

Finalmente, ecosistemas acuáticos continentales, como las cuencas de los ríos San Juan y Mendoza, suministran agua dulce, energía hidroeléctrica y cultivos, intervienen en la regulación hídrica y generan oportunidades de recreación y ecoturismo.

Espinillar. Créditos: Darién Prado

“Por primera vez, Argentina cuenta con una base integrada y estandarizada sobre sus ecosistemas, construida de manera colaborativa por más de 50 especialistas de todo el país. 

Este logro ofrece una herramienta estratégica para conservar la biodiversidad, planificar el territorio y evaluar impactos ambientales a la vez que tiene utilidad en el ámbito educativo ilustrando la diversidad de los ecosistemas en todo el territorio nacional”, indica Martinetto. 

Y concluye: “La experiencia de este trabajo demuestra la capacidad de la comunidad científica argentina para trabajar unida frente a grandes desafíos, y resalta el papel fundamental de las asociaciones científicas. 

En este caso, la AsAE tuvo un rol clave al reunir profesionales de distintas disciplinas y ecosistemas, enriqueciendo el proceso y garantizando un producto de alta calidad en tiempo récord”.

Pampa Deprimida. Créditos: Pedro Tognetti

Descargar el informe: 

Caracterización y mapeo de ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres de la Argentina


Referencia bibliográfica:

Oyarzabal, M.1, I. Izaguirre1, P. Martinetto1, L. Enrico1, M. L. Sánchez1, M. Valiñas1, E. Balseiro, O. Iribarne, M. Oesterheld, M. Acha, M. R. Aguiar, V. Alder, D. Alemany, L. Allende, F. Alvarez Dalinger, M. R. Aragón, I. Barberis, C. Bessa, F. Biganzoli, F. Botto, C. Brand, M. Cabido, S. Casco, D. Cataldo, A. Cuchietti, M. Devercelli, C. Feijoó, J. L. Fontana, M. Forastier, G. García, M. Gayol, M. V. Lencinas, E. J. León, R. E. Lorenzón, V. Lozano, B. Modenutti, L. Moraña, D. Moreira, I. O´Farrell, M. S. Porcel, C. S. Ramos, P. Rivadeneira, S. Roig, V. L. Romero, M. Salusso, M. Saraceno2, M. Saraceno3, L. Scenna, M. R. Schiaffino, E. Verón, y P. Villagra. 2025. Caracterización y mapeo de ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres de la Argentina. Informe final de la consultoría solicitada por el Programa de las Naciones para el Desarrollo (PNUD), la Dirección de Biodiversidad (SSA-MTAyD) y CONADIBIO. Asociación Argentina de Ecología. 456 páginas. MO, II, PM, LE, MLS y MV contribuyeron igualmente al trabajo, 2 https://orcid.org/0000-0002-5657-4420 , 3 https://orcid.org/0000-0001-5986-2674

CONICET

inngeniar


viernes, 6 de noviembre de 2020

Castores Cómo manejar una plaga que afecta la biodiversidad

  

Castores Cómo manejar una plaga que afecta la biodiversidad

Un estudio realizado por investigadores del INTA y del Conicet, junto con universidades y organismos nacionales e internacionales, evaluó diferentes técnicas de trampeo para su erradicación. 

Se trata de una plaga que impacta en la actividad productiva de la región.

En la actualidad, se estima que hay más de 100.000 castores dispersos en la Patagonia. 

Traídos desde Canadá con el objetivo de desarrollar una industria peletera, es una especie que se introdujo en 1946 en la Isla Grande de Tierra del Fuego. 

Durante 30 años estuvo vedada la caza de castor en la isla para proteger a la población recién formada y, posteriormente, hubo muy poco interés en desarrollar esta actividad.

“Los castores, que en esta nueva tierra no contaban con ningún enemigo natural (ni depredadores ni competidores), incrementaron notablemente su población y se expandieron más allá del ambiente donde fueron liberados”, explicó Pablo Jusim, del Centro Austral de Investigaciones Científicas –CONICET–. 

Y agregó: “Se expandieron no sólo en el área boscosa de la isla, tanto en el lado argentino como en el chileno, sino que también ocuparon la estepa, donde se asientan los campos ganaderos”.

De acuerdo con el investigador, algunos castores lograron cruzar cuerpos de agua salada y establecerse en la mayor parte del archipiélago fueguino e incluso el extremo sur del continente, en Chile. 

Asimismo, “se ha estimado que las poblaciones de castores podrían incluso expandirse hasta el norte de la provincia de Neuquén”.

Los castores son roedores estrictamente herbívoros que se alimentan principalmente de la corteza de los árboles. 

Habitan en madrigueras que construyen en estanques que ellos mismos generan al hacer diques en los ríos. 

Tanto para comer como para conseguir material para sus construcciones talan gran cantidad de árboles, los que se suman a los árboles y otras plantas que mueren ahogados al inundar el área.

Se calcula que solamente en el bosque fueguino hay inundados 40 kilómetros cuadrados (equivalente a el área que comprende el partido de Tres de Febrero, en Buenos Aires). 

“Estos son los impactos más visibles en la modificación del paisaje, producto de la actividad del castor, pero también se suman la contaminación de los ríos que abastecen las ciudades, la inundación de campos de pastoreo y el beneficio que traen a otras especies exóticas invasoras como los visones”, indicó Andrea Goijman, investigadora del Instituto de Recursos Biológicos del INTA.

Por esta razón, en el año 2007 se realizó un estudio con especialistas internacionales en el que se determinó que era posible erradicar al castor de la Patagonia y, en 2008, se firmó un acuerdo con Chile para la restauración ambiental a través de la erradicación de esta especie en ambos países. 

En ese estudio se recomendó llevar a cabo pruebas piloto con un objetivo doble: por un lado, capacitar tanto a tramperos como a gestores, y por otro, resolver cuestiones técnicas antes de la erradicación definitiva.

Un estudio recientemente publicado en la revista Biological Invasions aborda el análisis de una prueba piloto de erradicación de castores y determina qué variables están asociadas al éxito de captura de castores en una pequeña zona del bosque fueguino.

Del trabajo participaron además del INTA y CONICET, investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, el Instituto de Ciencias Polares, Ambiente y Recursos Naturales de Universidad Nacional de Tierra del Fuego, la Dirección General de Áreas Protegidas y Biodiversidad de Ushuaia, Tierra del Fuego, y la Wildlife Conservation Society.

La prueba piloto se llevó a cabo en la reserva provincial Corazón de la Isla, en el centro de la provincia de Tierra del Fuego, durante abril y mayo de 2014. 

Allí trabajaron tres parejas de tramperos, utilizando trampas de golpe y lazos.

“Los tramperos no solamente capturaban animales, sino que registraban cada trampa que colocaban, revisaban o retiraban y el resultado obtenido. 

Con estos datos se pudo hacer un análisis para determinar el esfuerzo que implicó la erradicación de los castores en un río de esa reserva”, explicó Jusim. 

Además, indicó que “se modeló el éxito de la captura con diferentes variables para ver cuáles son las que más afectan la posibilidad de capturar castores y se analizaron los diversos inconvenientes que surgieron durante las etapas de trampeo y análisis de datos”. 

Estos análisis permitieron pensar formas de evitar los inconvenientes y generar recomendaciones para futuros ensayos de erradicación del castor a mayor escala.

Los resultados del trampeo arrojaron que un total de 115 individuos fueron capturados mediante 590 noches-trampa con trampas de golpe y 265 noches-trampa con lazos, con una eficiencia general del 13,5 %. 

“Si bien este valor de eficiencia parece bajo y es de hecho más bajo que el obtenido en otros trabajos, hay que considerar que es más difícil capturar al último individuo en una colonia, lo que lleva a tener varias trampas colocadas el tiempo que sea necesario hasta lograr capturar a ese último individuo”, agregó Adrián Schiavini, director principal del proyecto.

Siguiendo a los investigadores, “esta experiencia permitió evaluar desde técnicas de trampeo hasta métodos estadísticos para analizar los datos”. 

Entre otras cosas, se averiguó que el uso de trampas de golpe fue más eficiente que los lazos, por lo que en general son más recomendables. 

Sin embargo, al ser los lazos mucho más livianos se los puede transportar en mayor cantidad hacia áreas aisladas.

bty

“Su uso es necesario en zonas en donde existe riesgo de capturar un animal nativo como el huillín, ya que con los lazos se lo podría liberar. 

Por otro lado, dentro de un dique las trampas se pueden colocar en varios sitios, obteniéndose distintos resultados”, puntualizó Goijman, y detalló que la colocación en toboganes (salidas del castor desde el estanque a tierra o a otro estanque río arriba) o en la salida de la madriguera aumenta la eficiencia de captura.

Entre otras recomendaciones, el estudio destaca: la necesidad de mejorar el sistema de recolección de datos a través de la tecnología digital (tabletas) y de utilizar GPS para indicar la ubicación de las operaciones; la importancia del tipo de trampa utilizada de acuerdo con los sitios específicos de la colonia; y probar estrategias alternativas de captura para reducir un posible aprendizaje de los animales. 

Por otra parte, recomendaron poner como meta para los cazadores un objetivo de erradicación en lugar del número de capturas y, asegurar la sostenibilidad política del programa más amplio.

INTA

inngeniar


martes, 13 de marzo de 2018

Ushuaia - Desde la próxima temporada aumentará el número de cruceros que arribarán



A partir de la temporada 2018/2019 el número de cruceros antárticos que llegarán al puerto de Ushuaia, en Tierra del Fuego, aumentará de 25 a 33, gracias a reducciones de costos, incentivos para el sector e inversión en infraestructura, según informó el Ministerio de Transporte de la Nación.

De acuerdo a las proyecciones de la industria, la cifra de buques antárticos de exploración y turismo continuará creciendo en las próximas tres temporadas, alcanzando un incremento de hasta un 40 por ciento.

Los datos fueron presentados al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, por las principales empresas operadoras del sector en Sea Trade, el encuentro internacional más importante de cruceros a nivel mundial, en la ciudad estadounidense de Fort Lauderdale.

Durante el encuentro con los operadores antárticos, las autoridades de la compañía Ponant anunciaron que en la próxima temporada sumarán un nuevo crucero a los tres que hoy ya operan y que la proyección es continuar creciendo hasta llegar a un total de once en los próximos años.

También la compañía Quark sumará un nuevo buque el año próximo.

En el evento también se analizó la posibilidad de potenciar la conectividad aérea, para que los pasajeros que realizan su travesía en crucero puedan continuar conociendo otros destinos del país en combinación desde el aeropuerto de Ushuaia.

Además, el gobierno Nacional ampliará en Ushuaia el muelle incorporando 7.050 metros cuadrados de superficie nueva, extendiendo el actual sector tres en 215 metros de longitud, con una inversión de 319 millones de pesos que aumentará la capacidad y versatilidad del puerto.

Esta temporada, la terminal de Ushuaia recibió 119.790 pasajeros, un 21 por ciento más respecto de la anterior, y un 32 por ciento más en comparación con 2014/2015.

casarosada

sábado, 17 de febrero de 2018

El efecto de la pisada humana en la playa



Científicos del CONICET realizaron un estudio por primera vez en Argentina para evaluar como las pisadas humanas pueden afectar a ciertos invertebrados marinos.

Los mejillines son organismos bentónicos que cubren el suelo de la mayoría de las costas rocosas de Argentina, formando un densa capa de miles de organismos.

Debajo de estos pequeños bivalvos viven otros animales, que se benefician obteniendo refugio y alimento.

Además los mejillines son la base de la cadena trófica marina.

A pesar de su importancia en el ecosistema, son animales muy frágiles.

Tan frágiles que solo unas pocas pisadas pueden desprenderlos del sustrato e incluso matarlos.

Los investigadores asistentes del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR-CONICET), María Martha Mendez y Juan Pablo Livore y el investigador independiente Gregorio Bigatti, realizaron el primer estudio en Argentina sobre el efecto que el trampling o pisoteo humano tiene sobre estos organismos en costas rocosas cercanas a la ciudad de Puerto Madryn en Chubut.



Punta Este es una playa que se encuentra alejada unos diez kilómetros del centro de Puerto Madryn y que los habitantes de la ciudad utilizan durante el verano.

La zona intermareal de la playa que es el sector que queda al descubierto en el lapso de tiempo en que el mar se retira, es habitada por mejillines.

Por ahí pueden llegar a caminar durante el verano 250 personas al día.

Las actividades que los visitantes realizan en este sector pueden tener consecuencias a largo plazo sobre estas comunidades de invertebrados.

“En marzo de 2015, cuando ese sector de la costa ya no era visitado, delimitamos en un sector de la playa cuadrículas de 25 por 25 centímetros para evaluar si la cobertura de los organismos que habían sido pisados por la gente durante el verano volvían a alcanzar sus valores naturales, que son cercanos al 100 por ciento del sustrato rocoso.



En los 9 meses posteriores a la temporada, periodo de inactividad de esa playa no hubo una recuperación completa en la cobertura de estos mejillines para volver a tapizar el sustrato que había quedado descubierto.

Ahora estamos estimando el tiempo total que necesitan para recuperarse”, afirman los investigadores.

Según explican los científicos, estudios realizados en otras localidades, sugieren que organismos similares a los mejillines pueden tardar varios años en restablecerse luego de un disturbio como el pisoteo pero en la Argentina es la primera vez que se hace este tipo de trabajo y debe tenerse en cuenta las características de la costa y las condiciones de oleaje, viento y desecación de Patagonia, que no se repiten en otros sitios del mundo.

“Esta investigación demuestra que el tiempo entre dos temporadas de verano no es suficiente para que estos animales puedan recuperar su abundancia natural.

Si bien aún no sabemos exactamente cuánto tiempo necesitan para la recuperación, estamos trabajando para establecerlo”, asegura Mendez.

Sin embargo, pese a haber comenzado este estudio hace solo tres años, los científicos ya han obtenido conclusiones de este y otros estudios complementarios que resultan contundentes: sí más de 50 personas pisan la zona de mejillines durante los primeros fines de semana del verano, se pierde más del 50 por ciento de la cobertura de estos organismos.

“En los sectores a los que los visitantes no pueden acceder, la cobertura de estos animales alcanza un 95 por ciento de cobertura y se reduce drásticamente en las zonas que sí acceden”, indica Livore.



Según comentan los científicos, otro factor a considerar es la frecuencia o la repetición de pisadas sobre un mismo sitio.

“En Punta Este, es habitual utilizar la plataforma rocosa como trampolín para ingresar al agua.

Los visitantes repiten ese movimiento varias veces y eso afecta aún más la posibilidad de recupero que estas comunidades bentónicas tienen”, afirma Mendez.

El próximo paso para los investigadores es establecer con exactitud el número de personas que al caminar sobre los mejillines logra desprenderlos del sustrato, datos vinculados a las frecuencias de pisadas y el tiempo que tardan estos animales en restablecerse como población.

Esta información podría resultar de utilidad para que las autoridades de manejo puedan implementar políticas tendientes a la protección de los invertebrados en las costas rocosas de Patagonia.

Por Alejandro Cannizzaro

CONICET